El panorama económico muestra señales de recesión a pocos pasos de la actual administración, pese a la fachada de estabilidad impulsada por grandes corporaciones.

Expertos señalan que la situación es conocida desde hace tiempo y ya se discute con detalle entre jubilados, endeudados, desempleados y trabajadores informales, así como entre empresarios que han reducido sus operaciones. La economía se encuentra a escasos centímetros de entrar en una fase recesiva, sostenida únicamente por un aparente balance favorable de los sectores que se han beneficiado del modelo vigente.

Esta aparente salud se mantiene gracias a prácticas de “contabilidad creativa” y a la intervención de grandes grupos financieros, lo que permite que sectores como la energía, la agricultura, la minería y la banca sigan mostrando una sonrisa superficial. Sin embargo, la inevitable depresión de los indicadores económicos parece inevitable, y la incertidumbre sobre cuándo y cómo se podrá revertir este escenario sigue siendo alta.