Las fuerzas de seguridad continúan empleando métodos violentos contra manifestantes que rechazan las políticas de austeridad y el empobrecimiento generalizado.
Según la visión de Antonio Gramsci, estamos inmersos en una fase de situaciones perversas, donde la represión se vuelve una constante en la respuesta del Estado a la disidencia popular.
Los operativos policiales han registrado actos de crueldad contra concentraciones callejeras que denuncian el ajuste crónico y la profundización de la pobreza, evidenciando un clima de intolerancia creciente.



