El nuevo gobierno libertario pretende modificar la denominación de la Televisión Pública, argumentando que la medida busca cerrar capítulos del pasado más que impulsar el futuro del canal.
Según fuentes oficiales, la iniciativa forma parte de una estrategia para redefinir la identidad del medio estatal, alejándolo de referencias históricas que, según la administración, ya no representan la visión actual.
Los críticos aseguran que el cambio de nombre podría ser una forma de borrar la memoria institucional, mientras que los defensores sostienen que es una oportunidad para modernizar la imagen y la programación de la TV Pública.



