Sin dudas que las noticias del fin de semana del fútbol argentino pasaron por los estallidos emocionales que provocaron las derrotas de Racing y River. El Cilindro de Avellaneda y el Monumental hablaron y más que a los jugadores (que también recibieron lo suyo), el mensaje enfiló directo a los dirigentes. Con nombre y apellido sin tapujos en el caso de Diego Milito, el ídolo de la cancha que ahora es cuestionado en el escritorio. Con más disimulo en el caso de Stéfano Cozza Di Carlo, el presidente de River, que no fue mencionado (todavía) en los estribillos de los hinchas. Pero que resultó el destinatario último e ineludible de un bronca millonaria que pasada la medianoche del domingo, todavía no se había disipado.



