La novela Silencio y noche en mi tumba (2026), de José María Marcos, refiere la historia de Antonio Barragán, un periodista de la prensa gráfica atravesado por la crisis argentina de 2001. Él decide abandonar la ciudad para cambiar y mejorar su vida reinstalándose en Hust, su pueblo natal, donde aún se mantiene en pie la casa de sus padres fallecidos. En el presente, el pueblo es apenas un caserío en decadencia, habitado por varias familias que alcanzan unas quinientas personas en total. Pero otra cosa fue esa región en el pasado, cuando el bienestar de Hust recaía en la fortaleza de pequeños productores que supieron desarrollar y manejar con inteligencia la industria lechera.



