El Estado argentino reportó en agosto un superávit primario de 1,99 billones de pesos y un superávit financiero de 0,64 billones, pero expertos advierten que este balance se mantiene gracias a recortes profundos del gasto público, no a un aumento sostenible de los ingresos.
Según los datos oficiales, el sector público nacional cerró el mes con un excedente primario que supera los dos billones de pesos y un margen financiero de seiscientos cuarenta mil millones. Estas cifras, sin embargo, esconden la naturaleza temporal del equilibrio fiscal.
El Centro de Economía Política Argentina (CEPA) señaló que la estabilidad de las cuentas no proviene de una mayor capacidad recaudatoria, sino de una política de reducción continua del gasto, lo que podría generar vulnerabilidades estructurales si se reanudan los niveles de consumo público.
Los analistas subrayan que, sin una base de ingresos más sólida, el superávit podría resultar efímero, incrementando la exposición del país a posibles desequilibrios futuros.



