La compra de Telefónica por parte de Telecom recibió finalmente el visto bueno oficial, pero con condiciones de tal magnitud que obligarán a la compañía a desprenderse de 6 millones de clientes de telefonía móvil, devolver parte del espectro radioeléctrico y ceder usuarios de internet fija en las zonas donde la concentración resultante supere niveles considerados excesivos por las autoridades.