River Plate y el presidente de la AFA, Claudio “Chiqui” Tapia, viven su fase más conflictiva, mientras figuras como Stefano Di Carlo critican la manipulación del fútbol argentino.

La relación entre el club millonario y la máxima autoridad del fútbol nacional se encuentra en un punto crítico, con enfrentamientos que se multiplican y revelan divisiones internas dentro de la asociación. Las declaraciones de dirigentes y exjugadores ponen de manifiesto un clima de confrontación que afecta tanto a la institución como a la imagen del deporte.

En una reciente entrevista, Stefano Di Carlo describió la situación como un “fútbol argentino manoseado”, aludiendo a la percepción de que las decisiones están sujetas a presiones y manejos externos. Este comentario se suma al creciente descontento de varios sectores que exigen mayor transparencia y autonomía en la gestión del fútbol del país.

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