León XIV en su primera encíclica Magnifica humanitas critica, refiriéndose a la Inteligencia Artificial (IA): “la ilusión de una tecnología que promete liberarnos de toda fragilidad”. La ideología que subyace a esta ilusión es el transhumanismo que aspira a prescindir del cuerpo, resto biológico obsoleto, para sustituirlo por prótesis biotecnológicas.