Me impactó leer, a principios de la semana, que el papa León XIV había incluido en su encíclica Magnifica Humanitas a J.R.R. Tolkien, a través de Gandalf, el mago sabio que remite al mítico Merlín. “No nos corresponde a nosotros controlar las mareas del mundo, sino hacer lo que esté en nuestras manos por el bien de los días que nos ha tocado vivir”. La frase está en el libro, no en la película.