Una histórica estación de tren, declarada patrimonio y con 25 años de asignación, se convertirá en un centro logístico para el transporte por carretera, albergando además a dos ONG que impulsan la inclusión social en la comunidad.

El edificio, reconocido como parte del legado ferroviario del país, ha sido destinado a un proyecto de 25 años que busca reutilizar su infraestructura para crear un polo de operaciones de camiones, facilitando la distribución de mercancías en la región.

Además de su nueva función logística, la sede acoge a dos organizaciones no gubernamentales que desarrollan programas de integración educativa en escuelas del barrio y ofrecen asistencia a personas sin hogar, consolidando el espacio como un punto de encuentro entre desarrollo económico y responsabilidad social.