“El objetivo es destruirnos”, denunció la trabajadora de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), Marianela Kramm, luego de que el Gobierno decidiera este lunes rebasar las previsiones hechas y achicar la estructura del organismo con un recorte de más del 58 por ciento del organigrama que estaba vigente, en línea con el ajuste que lleva adelante en materia científica desde los albores de la gestión.