Tres tipos de ganadería avanzan sobre el hábitat del jaguar en el bosque seco de Sudamérica | ESTUDIO

Una investigación explica que el sector ganadero no es una entidad monolítica y que sus estructuras dejan distintas huellas de deforestación en una de las regiones boscosas más grandes del subcontinente entre Brasil, Bolivia, Argentina y Paraguay. Estos tres tipos de ganadería provocan deforestación y ponen en riesgo la conservación del jaguar, el felino más grande de América.

La expansión de la ganadería es un motor de la deforestación, pero también es un riesgo para la conservación del jaguar (Panthera oca). Un estudio abordó 4.2 millones de kilómetros cuadrados de la Diagonal Seca Sudamericana –que comprende el Chaco, la Chiquitania, el Cerrado y Caatinga– y encontró que los diversos sistemas ganaderos dejan huellas de deforestación distintas, pero todos provocan en menor y mayor medida que el jaguar pierda su hábitat y se corten sus corredores biológicos, aquellos que conectan los diferentes espacios que habita.

Este informe, realizado por los científicos Jamie Burton, Matías Baumann, Pedro Fernández, Julia Martínez-Pardo, Pablo Pacheco, Alfredo Romero y Tobías Kuemmerle, establece que el sector ganadero suele ser tratado como una entidad monolítica, lo que oculta cómo diversos actores, desde pequeños productores hasta agroempresas, generan impactos socioecológicos que deben ser diferenciados.

Burton, en contacto con Mongabay Latam, explicó que el resultado central del estudio es que cada tipo de sistema ganadero deja una huella de deforestación distinta: la ganadería capitalizada domina las fronteras rampantes, donde la expansión de pasturas produce un desmonte activo y cohesivo; la ganadería de pequeña escala y la cría de cabras se concentran en fronteras fragmentadas, donde la deforestación avanza de manera lenta y en parches; y los sistemas industriales-intensivos también coinciden con fronteras rampantes.

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El jaguar o yaguareté es el depredador tope del Chaco argentino. Foto: Fundación Rewilding

El jaguar o yaguareté es el depredador tope del Chaco argentino. Foto: Fundación Rewilding

La ganadería capitalizada o contrato de capitalización ganadera es un acuerdo de colaboración donde una parte aporta el campo con pasturas y la otra entrega el ganado. Se busca criar o engordar a los animales sin necesidad de comprarlos y repartir las ganancias o crías obtenidas. En cambio, un sistema industrial-intensivo es un modelo de producción animal enfocado en maximizar la producción.

Los sistemas industriales-intensivos también coinciden con fronteras rampantes. Parecen funcionar como marcadores de paisajes agroindustriales donde ganadería y cultivos de commodities están fuertemente acoplados, más que como causantes directos del desmonte”, detalló Burton, quien añadió que la superposición de estas fronteras con las unidades de conservación del jaguar y los corredores biológicos revela riesgos contrastantes para estos felinos, con implicaciones muy diferentes para la conservación.

Burton, matemático y miembro del Laboratorio de Biogeografía de la Conservación del departamento de Geografía de la Universidad Humboldt, destacó que, en las fronteras deforestadas, las poblaciones de jaguares se enfrentan a la pérdida de hábitat y la fragmentación de los corredores, lo que requiere áreas protegidas, planificación del uso de la tierra y compromisos de deforestación cero.

Por el contrario, dijo, en las fronteras fragmentadas, el desafío de la conservación es fundamentalmente social: una alta interacción entre humanos y vida silvestre que requiere la participación de la comunidad, la prevención de conflictos y mecanismos de compensación.

“Al vincular empíricamente los sistemas ganaderos con los tipos de fronteras deforestadas, nuestro enfoque establece un puente entre las narrativas genéricas sobre la ganadería y los relatos específicos de casos de conflicto entre humanos y jaguares. Esto ofrece una manera de diferenciar los contextos de intervención a escala regional, aclarando qué actores y dinámicas fronterizas dan forma a un paisaje determinado y, por lo tanto, qué respuestas de conservación podrían ser adecuadas para el felino”, detalló Burton.

Diferentes tipos de ganadería

El experto insistió en que la conclusión de fondo es que no hay una “única ganadería” ni una “única receta de conservación”. Las intervenciones tienen que ajustarse al tipo de actor y al tipo de frontera, dijo Burton.

“Lo que buscamos es dar una imagen más matizada de los sistemas ganaderos y de su asociación con distintos tipos de deforestación, a escala amplia. La ganadería suele aparecer sobre simplificada en los debates de conservación, como si fuera una sola actividad con un solo tipo de impacto, y nuestra intención es visibilizar esa diversidad de actores”, afirmó el experto.

Al mismo tiempo, Burton resaltó que un análisis regional como este sigue simplificando el contexto, de modo que debe complementarse con trabajo situado y de escala local, capaz de registrar cómo se viven realmente estas dinámicas.

Ganadería extensiva en El Cachapé, Chaco. Foto: cortesía Reingold/Conese

Ganadería extensiva en El Cachapé, Chaco. Foto: cortesía Reingold/Conese

El estudio no hace seguimiento de individuos de jaguar ni analiza su comportamiento. Es un trabajo con patrones espaciales de uso de la tierra y deforestación. “Lo que sí sostenemos, apoyados en la literatura que citamos, es que la fragmentación y el corte de corredores pueden generar aislamiento funcional de poblaciones de jaguares y sumideros poblacionales”, dijo Burton.

Nicolás Lodeiro, director de la Red Yaguareté, afirmó a Mongabay Latam que la expansión ganadera en Argentina, donde el bosque seco se expande en el noreste del país, es una de las principales acciones de extinción del jaguar y coincide en que los distintos tipos de sistemas ganaderos arrojan situaciones críticas para el felino, como la pérdida de hábitat y fragmentación de corredores.

“El crecimiento de las zonas ganaderas, por ejemplo, en zonas impenetrables como el río Bermejo [al noreste de Argentina], daña la conservación del jaguar. Creo que la peor ganadería es la ganadería extensiva bajo monte, que no se da de manera industrial, pero que se da en el Chaco, donde el ganado convive con el yaguareté [jaguar]”, afirmó Lodeiro.

El especialista argentino añadió que la única forma de convivencia entre jaguares y ganado es impulsar medidas que compensen las pérdidas que generan las depredaciones de su hábitat. “En Argentina hay normas que no se cumplen sobre la expansión ganadera. Acá se encuentran vacas en todos lados y por eso es necesario establecer dónde sí y dónde no se pueden establecer zonas ganaderas”, dijo Lodeiro.

Deforestación para instalar la ganadería en la Chiquitania, Bolivia. Foto: Eduardo Franco Berton

Deforestación para instalar la ganadería en la Chiquitania, Bolivia. Foto: Eduardo Franco Berton

Por su parte, Rafael Hoogesteijn, médico veterinario experto en estrategias anti-depredación, biología y conservación del jaguar, explicó a Mongabay Latam que el estudio identifica de manera positiva los diferentes mecanismos ganaderos que provoca la deforestación.

“Es bueno diferenciar muy bien la actividad de estos diferentes grupos y ver cómo afecta la deforestación en esta zona del bosque seco sudamericano, que es el Chaco, el Cerrado y Caatinga. Este trabajo de base puede servir a otros trabajos para determinar los caminos a seguir”, destacó.

Es necesario implementar un corredor

Hoogesteijn afirmó que en el caso de Brasil existe una legislación “demasiado estricta” que implica multas al sector ganadero que no cumpla las normas. “Con respecto a los medianos y grandes productores, ellos deben seguir los lineamientos donde solamente pueden desarrollar un cierto porcentaje del área de cada bioma con la deforestación y la introducción de pastos. Hay otro porcentaje, dependiendo del bioma, que debe permanecer inalterado. En Brasil eso se cumple muy bien”, resaltó Hoogesteijn.

Los jaguares no conocen fronteras, sin embargo, hay amenazas que los mantienen a raya en los territorios que habitan. Y uno de ellos es la ganadería ilegal y la extensiva, afirmó a Mongabay Latam Iván Arnold, director de la organización boliviana Naturaleza, Tierra y Vida (Nativa). El experto explicó que una de las acciones para conservar el jaguar es la implementación del proyecto “Ríos del Yaguareté”, una iniciativa que propone el desarrollo de un corredor biológico que atraviesa extensas áreas de Argentina, Bolivia, Brasil y Paraguay y utiliza los ríos como vías naturales que facilitan el desplazamiento de la fauna y la conservación de los ecosistemas.

Los bosques del santuario Passiflora, Bolivia, y los alrededores son hogar del jaguar, especie en riesgo. Foto: cortesía Senda Verde

Los bosques del santuario Passiflora, Bolivia, y los alrededores son hogar del jaguar, especie en riesgo. Foto: cortesía Senda Verde

“La propuesta tiene como objetivo proteger, restaurar y reconectar 2.5 millones de kilómetros cuadrados en la cuenca del río Paraná durante los próximos 20 años. Esta cuenca, que abarca territorios de los cuatro países, une ecorregiones como los Yungas, el Gran Chaco, la Selva Atlántica y el Pantanal. En estas zonas conviven bosques ribereños, selvas subtropicales, sabanas y humedales, que ofrecen refugio a una notable diversidad de especies y, sobre todo, al jaguar”, destacó Arnold.

El especialista añadió que la cuenca del Paraná alberga jaguares, nutrias gigantes, tapires, ciervos de los pantanos y diversas especies de aves acuáticas, entre otros animales. También destacó la presencia de peces emblemáticos, como el dorado, de importancia para la pesca regional. “Para estas especies, la conectividad de los ríos es fundamental debido a la fragmentación que sufren los ambientes terrestres por la actividad humana, como la deforestación”, dijo Arnold.

*Imagen principal: jaguar en un rincón del Chaco Seco, Argentina. Foto: Proyecto Yaguareté/CeIBA/Conicet

REFERENCIA

Jamie Burton, Matthias Baumann, Pedro David Fernández, Julia Martínez-Pardo, Pablo Pacheco, Alfredo Romero-Muñoz and Tobias Kuemmerle. Expanding livestock frontiers and their implications for jaguar conservation in South America’s dry diagonal. Environmental Research Letters, Volume 21, Number 12. Citation Jamie Burton et al 2026 Environ. Res. Lett. 21 124031 DOI 10.1088/1748-9326/ae7a99

El artículo original fue publicado por Iván Paredes Tamayoen Mongabay Latam. Puedes revisarlo aquí.

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