El presidente aprobó la ejecución mediante fusilamiento del responsable de la masacre ocurrida en una instalación militar de Texas, tras la recomendación del secretario de Defensa.

Según informó el portavoz del Departamento de Defensa, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, sugirió aplicar la pena capital por fusilamiento al sospechoso del atentado. La propuesta fue revisada y finalmente aceptada por el mandatario.

El anuncio se produce en medio de la creciente presión pública para castigar con la máxima severidad a los perpetradores de actos violentos dentro de bases militares, y ha generado un intenso debate sobre la reinstauración de métodos de ejecución tradicionales en los Estados Unidos.