El piloto argentino se vio afectado por una maniobra equivocada al comienzo de la carrera en Monza, lo que le generó frustración, aunque logró ascender hasta la novena posición al final del evento.
Durante los primeros metros, una jugada mal calculada obligó a Colapinto a perder tiempo y posiciones, desencadenando su descontento y una visible muestra de emoción. A pesar de la dificultad inicial, el piloto no se rindió y empezó a buscar oportunidades para volver al combate.
Con una estrategia de recuperación y aprovechando la velocidad de su monoplaza, Colapinto superó a varios rivales, culminando la jornada en el puesto noveno del podio, demostrando su capacidad de resiliencia frente a los contratiempos.



