
Burdo carpetazo en la causa $LIBRA. Con pulsión de venganza, Milei arengó a empresarios en el Yacht Club. Misiles contra Clarín, La Nación y Techint, delante de socios y ejecutivos sentados a la mesa. Bullrich, picante en Instagram; obediente en la gala para que la Fundación Faro llene sus arcas
Javier Milei llegó desencajado a la cena de la Fundación Faro en el Yacht Club de Puerto Madero, el viernes por la noche. Pocas horas antes, se había anoticiado del sobreseimiento de él, su hermana y otra decena de imputados en la causa por la presunta estafa $LIBRA.
Para Milei, una victoria no es tal si no se celebra con saña y violencia. Tenía ante sí a un auditorio propenso al aplauso, compuesto por su elenco de ministros y representantes de las principales empresas del país que pagaron decenas de miles de dólares el cubierto para financiar el sello que dirige el católico ultraderechista Agustín Laje. Todo pudo haber sido plácido, pero un testigo que saludó en persona al Presidente resume el cuadro que vio: “no estaba aliviado ni con ganas de dar vuelta la página. Quería venganza”.
Así comenzó: “Bueno. Antes que nada, quiero arrancar antes de lo que va a ser mi discurso (sic), porque quiero preguntar: ¿ahora quién me compensa por un año, ocho meses, y nueve días de mentiras, calumnias e injurias que buscaron manchar mi buen nombre y honorrrrr?”. “Intentaron un golpe de Estado por la vía institucional y no pudieron, porque somos honestos, porque estamos limpios”, gritó.
Al Soez se le despejó el frente $LIBRA, pero la investigación por las coimas masivas en la Agencia de Discapacidad (“el 3% de Karina”) sumó el miércoles un nuevo capítulo de indagatorias y pruebas, y José Luis Espert fue procesado el jueves por lavado de dinero, a raíz de su sociedad con Federico “Fred” Machado. “El Profe”, Manuel Adorni y Diego Spagnuolo miran las historias sobre el golpe de Estado y “el honorrrr” de los Milei por TV.
Javier Milei, Karina Milei, José Luis Espert y Diego Spagnuolo, con suerte distinta en tribunales federales. "Estamos limpios", dijo Milei.
Así de venal
Los anestesistas más letales de Comodoro Py, el juez Marcelo Martínez de Giorgi y el fiscal Eduardo Taiano, orquestaron el sobreseimiento en una causa que acumula una multitud de pruebas e indicios que apuntan a los Hermanos Milei. En el lenguaje del hampa que a veces se mezcla con la política, cuesta encontrar un antecedente de una dupla gobernante que haya dejado los dedos marcados con tanta nitidez.
En el texto del sobreseimiento, Martínez de Giorgi relata todos los hechos y no desmiente ninguno. Tan solo da cuenta de que él y el fiscal decidieron no investigar
Aquella activación y promoción de la criptomoneda $LIBRA, el 14 de febrero de 2025, sembró una sospecha de estafa en toda regla, con documentos que consignaron pagos de coimas, diálogos de cryptobros que se vanagloriaban de dirigir a los Hermanos como marionetas, registros de visitas de la gavilla a despachos oficiales, transferencias de US$500.000 digitadas desde una oficina Casa Rosada, cientos de millones de dólares de un activo que se evaporó en cuestión de minutos, dinero que quemaba, cajas fuertes que se vaciaron el primer día hábil después del desfalco, mentiras del Presidente para justificar sus propios actos…
En el texto del sobreseimiento, Martínez de Giorgi relata todos los hechos y no desmiente ninguno. Tan solo da cuenta de que él y el fiscal decidieron no investigar. El juez esboza consideraciones someras sobre el valor de las evidencias, sin haber producido una sola medida para fortalecer el expediente. Todo lo contrario. Cuando las pruebas llegaron por un trabajo de un equipo especializado del Ministerio Público Fiscal sobre un celular del cryptobro Mauricio Novelli, Taiano las ocultó, hasta que la periodista Natalia Volosin las publicó en el sitio La Justa. Ese hecho es utilizado por Martínez de Giorgi para descartar un documento de un presunto contrato por millones de dólares entre la banda de Novelli y los Milei, porque “se afectó de alguna manera la cadena de custodia”. Así de venal como suena.
El magistrado desplazó hace dos meses a los querellantes que se consideraron víctimas de la estafa. Con Taiano volcado a enterrar la causa, el juez sentenció el viernes que “no existe una pretensión acusatoria autónoma que sostenga la continuación del proceso”. La “pretensión acusatoria autónoma” no existe porque el propio autor de la sentencia se ocupó de eliminarla.
Hacia arriba, la sala de la Cámara Federal interviniente tiene como jueces a Mariano Llorens, Pablo Bertuzzi y Pablo Yadarola —los dos últimos, designados este año por el Senado; el primero, por Macri en 2018—, por lo que todo riesgo que afecte a Milei queda evaporado. Hay, no obstante, algún resquicio para que Casación Federal habilite la reincorporación de los querellantes desplazados y con ello se rompa la captura del expediente amañada por el juez y el fiscal. Las chances de que ello ocurra y se sostenga son previsiblemente escasas, pero no nulas.
Aplausos, agravios y hogueras
La noche de la Fundación Faro brinda información valiosa sobre el estado de la relación de Milei con el sistema de poder.
Primero, los propios. Santiago Caputo y Daniel Parisini ocuparon sillas en la primera línea de mesas. El asesor en jefe y el matón del streaming juegan de locales en el sello cuyos ingresos se multiplicaron por 350 en el primer año de Milei en la Casa Rosada, hasta US$4,8 millones. Cenas como la del viernes, en las que las empresas compran cubiertos o mesas enteras a cambio de decenas y centenares de miles de dólares, vayan o no sus ejecutivos, son una vía clave de recaudación.
Laje, el intelectual del grupo, se sintió reivindicado. Primero, por la presencia de Milei en la gala del Yacht Club, luego de que el Presidente lo calificara de “traidor hijo de puta” en un mensaje de whatsapp por un comentario del jefe de la Fundación Faro sobre la demora del giro al libre mercado para traducirse en bienestar de la población. Segundo, porque Milei arremetió contra el Islam que quiere “destruir a Occidente”, una de las batallas del intelectual. Martín Menem escuchó en silencio.
A Milei, televidente y protagonista de LN+, lo irrita el diario La Nación. Acusó a los hermanos Saguier de “extorsionar al Gobierno a cambio de salvarse y evadir impuestos”. Enumeró a “los periodistas ensobrados, corruptos, mercenarios de la mentira y fabricantes seriales de operaciones como: Hugo Alconada Mon, Carlos Pagni, Paulino Rodrigues, Natalia Volosin, Luis Novaresio”. Los tres primeros son cronistas o columnistas del diario y/o el canal de La Nación. A todos los calificó de “hijos de puta” que se deben “quemar en la hoguera”. En la segunda fila de mesas, el viceministro de Justicia, Santiago Viola, no podía contener el fervor.
Entre las decenas de empresarios y ejecutivos que acudieron al Yacht Club no se vio a los Saguier. En la sede del Grupo, en Vicente López, traducen que la mención a la “extorsión” refiere a un conflicto por el pago de impuestos vinculado al estadio Movistar Arena.
La tirria contra los Saguier encierra un aspecto extravagante.
En los últimos meses, los editoriales de La Nación incluyeron varios llamados a votar por Milei en 2027 y denostaciones a los “tibios” o promotores del “plan B”. La página institucional del diario conservador defiende el combo completo, desde el recorte del presupuesto universitario y la motosierra en todos sus planos, a la sumisión absoluta a la política exterior de Estados Unidos y las tesis mileístas sobre el riesgo país y la recesión.
Rara vez los editoriales se refieren a los agravios que sufre la parte crítica de la redacción, que es sometida al escarnio de Milei y de sus militantes de las redes. Diego Santilli, presente en el club de Puerto Madero, aplaudió entusiasmado cuando el Presidente apuntaba contra los “corruptos, mercenarios de la mentira”.
Tampoco se hicieron ver en la gala directivos del Grupo Clarín/Telecom, al menos del ala Magnetto-Aranda-Noble Herrera. En cambio, se destacó la presencia de David Martínez, socio minoritario en el gigante de telecomunicaciones. Para más datos, el magnate mexicano estaba sentado junto a Santiago Caputo.
Con la compra de la filial de AT&T y una parte minoritaria en Televisa —el imperio de la televisión, la radio y la TV paga de México—, el “fantasma” Martínez comenzó a conformar una posición privilegiada similar a la que Clarín construyó en Argentina, con negocios en todos los rubros de las telecomunicaciones y los medios audiovisuales. Nunca se sabe si Martínez es el aliado de Clarín que llega a las mesas en las que a Magnetto no le conviene estar, o constituye una amenaza dispuesta a dar el zarpazo.
Como sea, el “Fantasma”, otro notorio aplaudidor de la noche, escuchó este párrafo: “Escúchenme ¿Cómo se debe sentir Clarín cada vez que hablo? Le abrí la competencia con Starlink, tenemos tres millones de personas que hoy tienen internet de buena calidad, que no podían tenerlo porque los señores de Clarín habían bloqueado eso. No voy a pretender que me quieran”.
En el extremo derecho, David "el fantasma" Martínez, magnate mexicano y socio de Clarín en Telecom Argentina, sentado junto a Santiago Caputo en la cena de fin de año de la Fundación Faro, el 23 de octubre de 2026. En el extremo izquierdo, Adrian Werthein, junto a Peter Lamelas, embajador de Estados Unidos.
No se sabe cómo se siente Clarín cada vez que habla Milei, pero se puede percibir que Jonatan Viale, figura central de TN, toma sus deseos como órdenes a la hora de preguntar. Un episodio memorable de 2025 no sólo retrató a Viale de cuerpo entero, sino al propio canal de noticias del Grupo, que aceptó difundir la copia que le mandó la Casa Rosada, cuando tenía a disposición la entrevista —casualmente sobre $LIBRA— sin la edición que dispuso Santiago Caputo. Un link indiscreto arruinó la censura sumisamente aceptada.
Por si quedaran dudas sobre los puntos de acuerdo entre el Presidente y el principal conglomerado de medios, ayer Radio Mitre prestó su aire para que el ultra agraviara todavía más a columnistas y accionistas de La Nación, mientras el autor de la entrevista, Gabriel Anello, reproducía las acusaciones en redes sociales. Los viejos socios de Papel Prensa y Expoagro se deben un café.
La lista de presentes el viernes por la noche incluyó al embajador Peter Lamelas, todos los ministros, los jefes de las caputistas Fuerzas del Cielo, algunos aliados parlamentarios del PRO y los empresarios y ejecutivos Rubén Cherñajovsky (Newsan, Transener), Martín Migoya (Globant), Horacio Marín (YPF), Manuel Santos Uribelarrea (MSU Energy), un entusiasta Adrián Werthein (DirecTV, agro), Mariano Bosch (Adecoagro, Profertil), Claudio Belocopitt (Swiss Medical) y representantes de Edenor, Edesur, Bulgheroni y otras empresas de Vaca Muerta.
También dijo presente, en una de las mesas VIP, Ricardo Markous, CEO de Tecpetrol, el brazo de petróleo y gas del Grupo Techint. El ejecutivo, además de celebrar la proclama de Milei de que está llamado a “combatir el mal” y que el Gobierno sufrió un intento de golpe de Estado por parte de la prensa que informó sobre $LIBRA, escuchó agravios a “Don Chatarrín de los tubitos caros”, en alusión al principal accionista de Techint, Paolo Rocca.
“Cuando discutían con la presidiaria (Cristina), no discutían los precios, discutían la coima”, denunció Milei. Agregó en tono de burla: “Pero el problema soy yo. ¿Cómo le va a decir Don Chatarrín de los tubitos caros?”. Sentada a la derecha de Markous, Bullrich tuvo el gesto de perder la mirada en el centro de mesa, al igual que Marín, hoy en YPF, antes en Tecpetrol, acomodado junto a ellos.
Bullrich quiere. ¿Puede?
Uno de los presentes, del ala política, lee la escena del Yacht Club como síntoma de que Milei concentra la expectativa del sistema de poder, pese a la economía recesiva y la singular psiquis presidencial. “Estaban todos los empresarios, no faltaba ninguno, y si estaban, es porque creen que el 2027 es con Milei”.
La voz contrasta el papel de Bullrich, hiperactiva en sugerir de todas las maneras posibles que aspira a reemplazar a su jefe político de hoy, el mismo que hace apenas tres años le lanzó la peor de las acusaciones que jamás había recibido: poner bombas en los jardines de infantes. A días de aquello, un pacto en un living de Acassuso hizo borrón y cuenta nueva, y la “terrorista” pasó a ser “la doctora”. ¿Volverá Bullrich a ser “la terrorista”, o sus esbozos de pegar el salto son una mera puesta en escena para ampliar la base de un proyecto de ultraderecha sin precedentes?
“Es cierto que Patricia tiene mejor imagen que Milei en todas las encuestas. Eso no es intención de voto. Con Milei en la cancha arriba de 35 puntos, Patricia se queda en seis”, resume el comensal del Yacht Club.
Un enjundioso Diego Santilli trata de convencer a Patricia Bullrich que le junte votos en el Senado para eliminar las PASO en 2027, en el Yacht Club de Puerto Madero, el 23 de octubre de 2026
Otra voz, de diálogo fluido con varios de los presentes, advierte con crudeza que los honores regalados a Milei se apagarán rápidamente si surge una alternativa acorde a sus objetivos. “Muchos no van ahí por Milei, van por Lamelas o para medirse entre ellos. Seguro que les embola lo que escuchan, no les parece interesante, y si mañana les conviene aplaudir a Bullrich o a (Sergio) Massa, lo van a hacer”.
Sobre el enésimo conato de transfuguismo de Bullrich, en su sexta década de vida política, pende un condicionante.
Por ahora, a la senadora le resulta más fácil hacer un pícaro reel de Instagram con música de un grupo llamado Plan B que ausentarse de una noche en la que se augura la hoguera para los periodistas, se denuncia a los dueños de La Nación por extorsión y se acusa de las peores cosas a Techint.
No va a ser tan sencillo despegarse de lo que significan los Milei, no tanto ante el círculo rojo que llena las arcas de la Fundación Faro, sino ante el votante de a pie, sometido a penurias interminables.
SL
slacunza@eldiarioar.com



