Un rosarino adulto que vive solo necesitó $201.38 en junio pasado para no ser considerado estadísticamente indigente, mientras que debió reunir $544.329 para que su subsistencia se ubique por encima de la denominada línea de la pobreza. Eso implicó, según el informe mensual de la Usina de datos de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), un incremento del 0,8% entre mayo y junio en el primer caso, y del 1,2% en el segundo (la canasta de pobreza). De acuerdo al mismo relevamiento, un hogar con cuatro integrantes formado por un varón de 42 años, una mujer de 40, una hija de 10 años y un hijo de 6, siempre que fueran propietarios, necesitó el mes pasado $1.613.834 para no ser considerados pobres por las estadísticas oficiales.

