La decisión de la fiscal de Flagrancia, Raquel Almada, de liberar sin formación de causa a Matías Belloso, hijo del presidente de Central, Gonzalo Belloso, y a otros dos jóvenes que viajaban en un automóvil donde la policía secuestró un revólver calibre .22, derivó en la apertura de un sumario administrativo y dejó expuestas las tensiones internas dentro del Ministerio Público de la Acusación (Mpa).