Las Leonas superaron a Holanda en la tanda de penales después de empatar 1-1 en la final y lograron su tercer campeonato mundial, sumándose a los triunfos de 2002 y 2010.

En una disputa que mantuvo a los aficionados al borde del asiento, el equipo argentino de hockey venció a las neerlandesas en la serie de penales, sellando así el título tras un empate de goles durante el tiempo reglamentario.

Este logro consolida a Las Leonas como una de las selecciones más laureadas del deporte, añadiendo un nuevo capítulo a su historia de éxitos internacionales y avivando la celebración en todo el país.