La actriz se aventura en la dirección con “La cronología del agua”, una pieza que prioriza las sensaciones sobre las estructuras tradicionales.
En este nuevo proyecto, la artista opta por una narrativa fragmentada, rompiendo con los esquemas convencionales para sumergir al espectador en una experiencia sensorial intensa.
El enfoque se centra en la percepción y el sentir, dejando que la emoción guíe la trama, lo que convierte a la obra en una propuesta única y profundamente íntima.



