La obra presentada en el Teatro del Pueblo, mediante una variedad de recursos escénicos, aborda el delicado tema del abuso a menores, ofreciendo una voz conjunta que evita la solemnidad y la revictimización.

Utilizando diversos dispositivos escénicos, el espectáculo logra representar la complejidad del maltrato infantil sin caer en un tono moralista, sino invitando al público a escuchar las experiencias compartidas de las víctimas.

Los creadores optan por una narrativa colectiva que rompe con la tradicional victimización, buscando generar empatía y reflexión a través de una puesta en escena que prioriza la denuncia y la resistencia frente al agresor.