Una obra hiperrealista captura el intenso duelo de una familia que, en un domingo de Pascua, se reúne para almorzar mientras sus emociones se despliegan y transforman.

El escenario se desarrolla en tiempo real, mostrando a los miembros de la familia enfrentando el dolor que los une y los separa simultáneamente. Cada gesto y mirada reflejan la tensión latente, mientras intentan mantener la apariencia de normalidad durante la comida.

A medida que avanza la escena, los sentimientos reprimidos emergen, generando una metamorfosis emocional que lleva a los personajes a confrontar la ausencia que pesa sobre ellos, revelando la complejidad de los lazos familiares en medio del ritual pascual.