Argentina vive un nuevo periodo donde las diferencias y la presión de los problemas inmediatos dificultan la búsqueda de consensos.

En el actual escenario político y social, los contrastes entre distintas fuerzas y la sensación de urgencia están tomando protagonismo, relegando la posibilidad de establecer alianzas duraderas.

La incertidumbre que genera esta situación se traduce en un clima de tensión, donde las prioridades inmediatas parecen superar cualquier intento de diálogo constructivo.