Una semana después de los terremotos que devastaron la costa norte de Venezuela, la prioridad de los equipos de emergencia dejó de ser encontrar sobrevivientes y pasó a la recuperación de cuerpos. Con un saldo oficial de 2.295 muertos y unos 50.000 desaparecidos, según estimaciones de Naciones Unidas, las tareas de búsqueda entran en su etapa final mientras miles de familias recorren montañas de escombros con la esperanza de hallar a sus seres queridos para darles sepultura.