
La fotógrafa de familias y niños lleva más de una década dedicada a retratar momentos espontáneos en contacto con la naturaleza y los animales. Este domingo por la tarde inaugura su propio estudio en Sierra Chica, un sueño hecho realidad.
Verónica Piras tiene 34 años, vive en Sierra Chica, es mamá de dos hijos y hace 12 años que la fotografía forma parte de su vida. Desde hace 11 años decidió especializarse en fotografía de familias y niños, un camino que nació a partir de su propia experiencia como madre.
“Todo comenzó cuando fui mamá por primera vez. En ese momento empecé a mirar distinto, le sacaba fotitos a las manitos, buscaba detalles y no quería perderme ningún momento de esa etapa. Mis hijos son mi mayor inspiración. Ellos son mi motor, mi sostén y quienes me recuerdan la importancia de los pequeños momentos”, remarcó la fotógrafa.
A partir de allí descubrió el deseo de seguir fotografiando familias y acompañar historias a través de imágenes. Se formó en el Fotoclub y luego continuó realizando cursos y capacitaciones hasta la actualidad.
“Todo comenzó utilizando una cámara compacta de mi esposo mientras atravesaba una situación complicada con otro trabajo” contó a la par que encontró en la fotografía “un cable a tierra”.
Hoy vive exclusivamente de esta profesión y asegura que en la fotografía familiar encuentra una conexión profundamente emocional. “Me encanta poder acompañar historias, ver crecer a los niños y encontrarme con familias que hace años me siguen eligiendo. Saber que mis fotos terminan siendo parte de su memoria más valiosa es muy importante para mí”, expresó.

Su estilo está marcado por su historia personal y su vínculo con la naturaleza. Verónica creció rodeada de animales y campo, algo que actualmente se refleja en cada una de sus sesiones.
“Disfruto mucho haciendo las sesiones en exterior, rodeada de animales, naturaleza y luz natural. Mi infancia está reflejada en cada una de mis fotos”, explicó.
La mayoría de las familias que la eligen buscan justamente ese tipo de propuestas: sesiones naturales, espontáneas y en contacto con el entorno rural. “No hago posar a los nenes. Ellos vienen, juegan y disfrutamos un momento en familia. Creo que más que fotos se llevan una experiencia hermosa”, señaló.
-

-

Screenshot -

-

-

Los animales que forman parte de las producciones son propios: conejos, pollitos, ovejas, gatitos, perritos y otros animales de granja que integran las sesiones y ayudan a generar un ambiente relajado para los chicos.
Las propuestas incluyen distintos packs, desde opciones digitales hasta impresiones, murales y fotolibros. La mayoría de las familias, contó, elige la sesión de campo con animales, que suele durar alrededor de una hora y media.
Además del trabajo fotográfico, Verónica acompaña a cada familia en la preparación previa de la sesión. “Según la edad de los niños y niñas, vemos el vestuario, los accesorios, los animalitos que voy a usar y la paleta de colores”, explicó.
Este domingo dará un paso importante en su carrera con la inauguración de su propio estudio fotográfico, un proyecto que venía imaginando desde hace tiempo y en donde estará acompañada de familia y amigos.

“Estoy en un momento donde estoy cumpliendo casi el sueño. Durante mucho tiempo lo imaginé, lo soñé y pensé cada detalle. Hoy poder hacerlo realidad es algo increíble”, expresó.
El nuevo espacio estará pensado para crear recuerdos familiares, contar historias y sumar una nueva propuesta a las tradicionales sesiones de campo: “Detrás de cada sesión hay muchísimo amor, dedicación y tiempo. Que cada familia pueda valorarlo es algo mágico”, sostuvo.
Por último, Verónica aseguró que hoy siente que pudo transformar su pasión en una forma de vida. “La fotografía cambió mi vida. Es mi manera de expresarme, a través de mi lente y de mi corazón. En cada una de mis fotos yo creo que reflejo eso.”, cerró.
fuente: cdenoticias.com



