Cristian Garro y Eduardo Detlefsen repasaron su experiencia en el rubro y los desafíos en el Día del Vidriero. Los trabajos más solicitados: espejos, mamparas, frenos hidráulicos. Se destacan por la calidad y la atención a los detalles.

Cada 11 de junio se celebra en Argentina el Día del Vidriero, una fecha que reconoce a quienes desarrollan un oficio esencial en hogares, comercios e industrias. En Olavarría, Cristian Garro y Eduardo Detlefsen representan esa tradición desde Vidriería Garro, emprendimiento que cumplió tres años de actividad en la ciudad.

Ubicada en Grimaldi 3742, la firma nació de la experiencia previa de Cristian en el rubro y del trabajo conjunto que ambos desarrollan desde su apertura. Funciona de lunes a viernes de 9 a 12 y de 15.30 a 20 horas y los sábados de 9 a 13 horas. Además, reciben consultas y pedidos por Whatsapp al 2284 – 500169.


“El viernes 5 de junio cumplimos tres años abiertos al público. Arrancamos con muchas menos cosas, pero de a poquito siempre vamos invirtiendo y trayendo más opciones para la gente”, contó Eduardo.

Detrás de cada espejo, mampara, ventana o vitral antiguo hay una combinación de conocimientos técnicos y habilidades manuales. Esa es precisamente una de las características que más atrae a Cristian, quien lleva ocho años trabajando con vidrio.

“En principio me dediqué por necesidad y después me encantó el rubro. Me gustó trabajar con el vidrio y a partir de ahí se convirtió en una pasión” explicó. Para él, el oficio tiene un componente particular: “tenés una mezcla de técnica con artesanal. Hay veces que te toca hacer formas y otras veces tenés que pensar algo más técnico de cómo resolver ciertos trabajos”.

La seguridad, desde los espejos a todo lo demás

Los espejos figuran entre los productos más demandados. Según explicaron, las tendencias también llegan al rubro. “Se trabaja mucho el espejo redondo, pero ahora se está usando mucho el formato ovalado y también los espejos con formas especiales. La gente viene con una idea y lo hacemos a medida, a gusto de cada cliente”, señaló Cristian.

Las mamparas para baños son otro de los trabajos más solicitados. Eduardo explicó que trabajan tanto modelos fijos como corredizos o con apertura, aunque remarcó una decisión que consideran innegociable: “Siempre trabajamos con vidrios de seguridad. A veces la gente busca algo más económico, pero por responsabilidad nosotros no colocamos vidrio común”.

En ese sentido, Cristian está certificado por la Cámara Argentina de Vidrio Plano, entidad de la cual sigue las normas para sus trabajos.

La labor cotidiana también incluye intervenciones complejas en piezas antiguas o de gran valor patrimonial. Uno de los trabajos más exigentes que recuerdan fue la limpieza de un vitraux ubicado en un techo en una institución de Olavarría. “Nos llevó dos días de trabajo. Teníamos muy poco espacio y trabajábamos prácticamente con medio cuerpo en el aire”, recordó Eduardo. El desafío era aún mayor porque algunas piezas ya no se fabrican. “Había vidrios que no se producen más. Hubo que trabajar con muchísimo cuidado para evitar daños”, agregó.

La experiencia también los ha llevado a realizar trabajos en grandes alturas y estructuras complejas. Cristian recordó algunos de los más exigentes: “Me ha tocado colocar vidrieras enormes, de más de dos metros y medio, a diez metros de altura y con inclinación. Hay veces que el arnés ni siquiera te sirve y tenés que encontrar la manera de resolverlo. Es un desafío muy grande”.

Cierres hidráulicos

El mantenimiento de los cierres hidráulicos de puertas es otra de las tareas que desarrolla Vidriería Garro. “Hacemos el mantenimiento y registro. Y en el caso de que la máquina del freno no esté en condiciones hacemos el reemplazo. Nosotros siempre recomendamos a la gente de los locales que le hagan un mantenimiento más frecuente, porque hemos llegado al local, abrimos y está ya directo para cambiar” contó Eduardo.

Con foco en la prevención de daños irreparables, indicó que el mantenimiento recomendado es cada tres meses. Esa tarea consiste en “lubricar y registrar el freno. El freno evita el golpe a la puerta, que puede romperla y a su vez provocar un daño o un accidente en una persona” subrayó.

La calidad y los detalles

Además de la instalación y reparación, ambos destacan la importancia de los detalles. “Desde el primer momento tratamos de dejar el lugar limpio y listo para que la gente siga con su vida normal. Si es una vidriera comercial, que quede lista para volver a exhibir productos” explicó Eduardo.

Entre los consejos más simples para el mantenimiento de vidrios y espejos, recomiendan una fórmula tradicional. “La mezcla que nunca falla es 50% de agua y 50% de vinagre blanco” aseguró Eduardo. Para la limpieza, sugieren utilizar paños de microfibra o papel servilleta que no deje residuos. ¿Los productos limpiavidrios funcionan? "Sí, y mejor usarlos rebajados" respondió Cristian.

Más allá de las tendencias, las técnicas y los desafíos, ambos coinciden en que la clave está en el compromiso con cada trabajo y en la satisfacción de encontrar soluciones para los clientes.

Este 11 de junio, el Día del Vidriero vuelve a poner en valor una profesión que combina precisión, creatividad y experiencia. Un oficio silencioso pero indispensable, presente en ventanas, puertas, espejos o mamparas, y que sigue construyéndose con dedicación detrás de cada pieza de vidrio.