El encuentro de reservas entre Atlético Tucumán y Talleres degeneró en una serie de agresiones físicas y verbales, con jugadores, hinchas y entrenadores involucrados, lo que obligó a los árbitros a expulsar a varios participantes.
Durante el partido, los incidentes comenzaron cuando algunos seguidores cruzaron la línea de la cancha, desencadenando puñetazos y carreras desenfrenadas entre los deportistas. La tensión escaló rápidamente, provocando que los técnicos también lanzaran improperios y se sumaran al caos.
Ante la gravedad de los hechos, los árbitros tomaron la decisión de sancionar a los involucrados, aplicando expulsiones y multas, mientras las autoridades del fútbol argentino anunciaron que investigarán a fondo lo ocurrido para evitar que situaciones similares se repitan.



