“Cuando la noche es más oscura/ se viene el día en tu corazón”, reza una de las tantas frases populares de la pluma del Indio Solari, fallecido el viernes a causa del maldito Parkinson. La frase sirve de consuelo entre tanto dolor. El pueblo lo llora. El barrio de Villa Domínico, en Avellaneda, es el lugar elegido para su despedida. El velorio arranca una hora antes, a las 10. Entonces una nueva peregrinación ocurre, la última misa. Pero con una extraña sensación: ya nada volverá a ser como antes. El poeta urbano, misterioso y popular ya no está. No volverá a escribir canciones. Pero las calles, los barrios, las paredes y los bares seguirán perfumados con su música y construyendo sentido y comunidad. Una extraña sensación es la que se siente en el aire durante toda la jornada del domingo -y quizás lunes-: una mezcla perfecta de desolación y celebración popular. Al poeta se lo despide cantando en todos los rincones de Avellaneda.