Adorni respondió las dudas de la Justicia sobre su patrimonio y dijo que no existe un “enriquecimiento apreciable"

En el descargo de 78 carillas que presentó este lunes, el exjefe de Gabinete sostiene que no existe "un enriquecimiento apreciable que no pueda ser explicado” y que toda la evolución patrimonial cuenta con respaldo documental. La defensa afirma que los movimientos financieros, incluso los que aparecen como desbalanceados, “encuentran sustento razonable y verificable” en la prueba presentada.

Manuel Adorni presentó este lunes ante la Justicia su justificación patrimonial en la causa que investiga un presunto enriquecimiento ilícito, un expediente que desde hace meses acumula inconsistencias, movimientos financieros llamativos y operaciones que el fiscal federal Gerardo Pollicita pidió aclarar en detalle. La presentación —un escrito de 78 carillas acompañado por documentación contable y técnica— busca responder los 20 puntos que la fiscalía marcó como problemáticos en la evolución de sus bienes entre diciembre de 2023 y junio de 2026. El exfuncionario tenía hasta este martes para entregar la documentación solicitada sobre las inconsistencias que surgieron en la investigación.

Según el análisis económico incorporado al expediente, Adorni y su esposa, Bettina Angeletti, registraron ingresos comprobados por $229,7 millones y gastos por $272,8 millones durante el período investigado. La diferencia —unos $43 millones— es uno de los núcleos de la sospecha fiscal. A eso se suman desembolsos en dólares por US$402.578, vinculados a propiedades, refacciones, mobiliario, alquileres temporarios y viajes al exterior.

En su descargo, Adorni sostiene que no existe “un enriquecimiento apreciable que no pueda ser explicado” y que toda la evolución patrimonial cuenta con respaldo documental. La defensa afirma que los movimientos financieros, incluso los que aparecen como desbalanceados, “encuentran sustento razonable y verificable” en la prueba presentada.

La casa de Indio Cuá: el punto más sensible

Uno de los aspectos más controvertidos es la remodelación de una vivienda en el country Indio Cuá, donde el contratista Matías Tabar declaró haber recibido US$245.000 en efectivo por las obras. Adorni niega esa cifra: asegura que el gasto real fue de US$175.000, provenientes de una cuenta bancaria y de ahorros personales. También cuestiona inconsistencias en las planillas del contratista y afirma que varios ítems “carecen de fecha de registro”.

Sobre la compra del inmueble, el exjefe de Gabinete sostiene que se financió con un préstamo hipotecario de US$100.000 y US$20.000 en efectivo, y que no hubo pagos ocultos ni fondos de origen dudoso.

La fiscalía también pidió explicaciones sobre:

  • Operaciones con criptoactivos no declaradas inicialmente.
  • Dólares en efectivo incorporados luego en las declaraciones juradas.
  • Préstamos familiares que figuran como parte del financiamiento de gastos.
  • La compra del departamento de Miró al 500 y otras operaciones inmobiliarias.

Adorni entregó documentación para cada uno de estos puntos y argumentó que todos los movimientos tienen trazabilidad suficiente.

Qué pasa ahora

Con el descargo presentado, el fiscal Pollicita debe evaluar si las explicaciones y la documentación cierran las inconsistencias detectadas. Si no lo hacen, el expediente podría avanzar hacia nuevas medidas de prueba e incluso una indagatoria para Adorni y su esposa.

La presentación de este lunes no cierra la causa: apenas abre una etapa decisiva. La Justicia deberá determinar si la evolución patrimonial del exjefe de Gabinete fue efectivamente justificable o si, por el contrario, las brechas detectadas constituyen el inicio de un caso de enriquecimiento ilícito.