Buena parte de los gobernadores, opositores laxos y los aliados, están de parabienes con la llegada de Diego Santilli a la Jefatura de Gabinete. Como ministro del Interior “el colorado” los conoce a todos y con el famoso “toma y daca” fue consiguiendo respaldos, sobre todo en el Congreso. Uno de los últimos ejemplos fue el caso Adorni. Allí, Santilli acordó con la mayoría de los que salieron a saludar su designación compromisos de obras, deudas del Anses y hasta regalías de Yaciretá, entre otras. Ahora es el turno de pagar. Fuera de ese esquema quedaron La Rioja y la provincia de Buenos Aires.


