Querés comprar un auto usado. Joya nunca taxi te dicen. Y te dejan probarlo. Al principio anda fenómeno, ni un ruido, nada, el motor te parece que suena como un violín, acelerás y responde. Ya casi estás decidido, pero lo estacionás para tomarte algo unos 15 minutos y empiezan los problemas. Cuando volvés a encender el motor te cuesta. Una basurita en el carburador, pensás. Intentás una y otra vez hasta que el final se mueve, está como pesado, pero se mueve.