En su cuarta edición, el festival fusionó poesía visual, iniciativas de cuidado ambiental, la defensa de los pueblos originarios, la reflexión histórica y un debate sobre la desigualdad de género en el sector del cine.
El encuentro sirvió como plataforma para que creadores presentaran obras que combinan imágenes poéticas con mensajes ecológicos, subrayando la necesidad de proteger el entorno natural a través del arte.
Al mismo tiempo, se ofreció espacio a las comunidades indígenas para que expresaran su resistencia, se recordó la trayectoria histórica del país y se analizó la persistente brecha de género que afecta a profesionales del cine.



