Brasil no escapa al modelo de injerencias políticas que plantea la administración Trump en Latinoamérica. La Casa Blanca cuenta con los Bolsonaro, un clan dócil y funcional a su estrategia de dominar toda la región. Flavio, el candidato que rivalizará con Lula por la presidencia y su hermano Eduardo, radicado en EE.UU, son piezas claves que permiten entender las tensiones crecientes entre los dos países. Los hijos del exmandatario y militar de extrema derecha, condenado a 27 años de prisión por intento de golpe de Estado – entre otros delitos -, se verían beneficiados si prosperara la aventura que emprendió el magnate para que el neofascismo recupere su lugar en Brasilia. Necesita en el Planalto un aliado clave. Pero todavía está muy lejos de lograrlo.