Toda excusa parece buena dentro del Gobierno para desatar una nueva guerra interna. La última batalla que enfrenta a las caras visibles del oficialismo se libra por los nombramientos en la justicia. La crisis se desató después de que Patricia Bullrich, jefa de la bancada de La Libertad Avanza (LLA) en el Senado –y, por ende, quien debe asegurar los votos para nombrar a jueces, fiscales y defensores– saliera a bancar públicamente a una candidata a jueza a quien Javier Milei le había bajado el pulgar. Con el correr de las horas, el desafío de la senadora fue mayor: ofreció su renuncia como titular del bloque. Karina Milei alista a sus huestes para dar la pelea con Bullrich –que no esconde sus ambiciones electorales para el año próximo– y busca redoblar la apuesta. Esta semana, la Casa Rosada se prepara para enviar 45 nuevos pliegos mientras hace trascender que Bullrich tiene su propia lista negra de candidatos y vetó a algunos postulantes, como el defensor público que acusó al policía Luis Chocobar.