Siempre mirando al norte del continente, Javier Milei anunció que trabaja en una serie de reformas, entre ellas un “shutdown” (apagón) del gobierno, como el que rige en los Estados Unidos. El proyecto —que nadie vio— forma parte de un paquete de medidas para satisfacer al cada vez más reducido núcleo duro libertario y, de aprobarse, sería una nueva legitimación parlamentaria de la motosierra. Sin embargo, la verdadera agenda parlamentaria del oficialismo es bien casta: cambiar las reglas electorales para garantizar su reelección el próximo año. A todo o nada para romper al peronismo, la carta de negociación que les llegó a los aliados en las últimas horas para dar de baja las PASO incluye la habilitación de elecciones primarias para las alianzas electorales, con una mesa y una urna por circuito electoral que el gobierno estaría dispuesto a pagar. El diseño de la boleta única de papel se sobrecargaría con la inclusión de hasta tres listas colectoras. Bullrich volvió a disparar y dijo que las colectoras “deforman el sistema electoral”.