Los principales representantes de la Iglesia en Argentina advirtieron que la profunda recesión y los problemas sociales del país representan un obstáculo para la gestión gubernamental.
Durante una reunión de alto nivel, los máximos jerarcas eclesiásticos coincidieron en que la actual situación económica, marcada por la inflación y el desempleo, está generando un clima de incertidumbre que afecta a la población más vulnerable.
Asimismo, enfatizaron que la crisis social, con el aumento de la pobreza y la falta de acceso a servicios básicos, requiere una respuesta coordinada entre autoridades y organizaciones civiles para mitigar sus efectos y restaurar la estabilidad del país.



