Hecha a medida del anhelo reeleccionista de Javier Milei, la reforma electoral que impulsa con obsesión el gobierno ultraderechista encuentra resistencia hasta en sus aliados más íntimos en el Congreso, que se niegan a respaldar la eliminación de las elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO), con lo que busca obstaculizar el armado de cualquier conglomerado opositor al modelo anarco-capitalista y que ponga en riesgo su continuidad. Sin los votos y la iniciativa paralizada en el Senado, como admiten sus principales espadas legislativas, en la Mesa Política libertaria se debaten otras alternativas: suspender las primarias “por única vez”, como sucedió en la elección legislativa de 2025, o quitarle su carácter obligatorio. Una negociación de toma y daca que la Casa Rosada encara contrarreloj y a puertas cerradas con gobernadores y legisladores colaboracionistas.


