El fin del conflicto entre Estados Unidos e Irán abrió un escenario con efectos contrapuestos para la economía argentina. La fuerte baja del precio internacional del petróleo mejora las perspectivas para las importaciones de energía y alimenta la expectativa de una reducción en el precio de los combustibles, pero al mismo tiempo recorta los ingresos esperados por las exportaciones de Vaca Muerta, uno de los principales motores del ingreso de divisas proyectado por el Gobierno para los próximos años.