Tras más de dos años de salarios, jubilaciones y programas sociales que crecieron por debajo del costo de vida, miles de familias recurrieron al crédito para afrontar gastos corrientes, como alimentos, servicios e incluso medicamentos. El resultado fue un incremento inédito de la morosidad: según el Banco Central, el incumplimiento de las familias con entidades bancarias escaló hasta el 12,1 por ciento, el nivel más elevado de las últimas dos décadas. Frente a ese escenario, bancos públicos y distintos gobiernos provinciales comenzaron a desplegar programas para refinanciar deudas y evitar que el sobreendeudamiento termine expulsando a más personas del sistema financiero.



