Varios metros de agua se acumulan en el cilindro central de acero que contiene al reactor. Los subsuelos se inundan y no hay bombas de achique presupuestadas. Alrededor, los pastizales ganan terreno con el pago a las empresas tercerizadas cortado. A la izquierda, el edificio principal del BoP (Balance of Plan, Balance de Planta), debería atesorar la turbina para el vapor producido por el reactor. Pero esa gran pieza, que es la más cara del proyecto, hoy está tapada apenas por una lona, y también se inunda. Otros delicados componentes ya comprados esperan en los cinco galpones y el pañol del mismo predio de Lima, Zárate. Pero la mayoría de los técnicos encargados de su compleja conservación fueron despedidos. Desde hace ya unos meses allí también comienzan a recibir visitas de delegaciones de empresas y Estados, nacionales y extranjeros, con una inédita orden oficial de mostrar todo lo que requieran, y otro sospechoso suceso previo: un hackeo masivo que vulneró años de desarrollo propio.