Un hombre fue sentenciado a tres décadas de reclusión en la zona de Patagones por delitos de grooming y abuso sexual a menores, y como medida preventiva se le impuso la prohibición de usar teléfonos con acceso a internet dentro del penal.

El tribunal determinó que, a pesar de encontrarse bajo libertad condicional, el acusado continuó cometiendo actos de acoso y explotación sexual contra menores, lo que motivó una sentencia ejemplar de 30 años de prisión. La decisión judicial subrayó la gravedad de los crímenes y la necesidad de proteger a la comunidad de futuros incidentes.

Como medida cautelar sin precedentes, la autoridad penitenciaria ordenó que el interno no pueda disponer de dispositivos móviles que le permitan conectarse a la red o a redes sociales, con el objetivo de evitar cualquier tipo de contacto ilícito con menores mientras cumple su condena.

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