El traslado de reclusos de la cárcel de Devoto a la unidad de Marcos Paz genera críticas: los internos afirman que se les ha privado de sus objetos personales y temen perder la posibilidad de continuar sus estudios.

El operativo, descrito como complejo y apresurado, ha sido ejecutado bajo condiciones que, según los propios internos, no garantizan la seguridad ni el respeto a sus derechos básicos.

Varios presos manifestaron que, al momento del traslado, no recibieron sus pertenencias y que la reubicación dificultará la continuidad de sus actividades educativas, lo que ha alimentado la polémica alrededor de la medida.