Un 60 % de la población desea un Estado más activo, mientras que la valoración de la participación gubernamental aumentó entre 3 y 10 puntos, según la última encuesta.

Los resultados reflejan un giro en la percepción ciudadana: la gente muestra una preferencia creciente por la intervención del Estado y una pérdida de apoyo al modelo privatista. Los analistas atribuyen este desplazamiento principalmente a la profunda crisis económica que atraviesa el país.

Los expertos señalan que la situación financiera ha sido determinante para que la mayoría de los encuestados reevalúen sus opiniones sobre la gestión pública, favoreciendo políticas que incrementen la presencia del Estado en áreas clave.