La empresa productora de fundiciones denunció que la liberalización de importaciones bajo el gobierno actual ha paralizado su operación, calificándola de asfixia para el sector.
Según el comunicado de la compañía, la reciente política de apertura de mercados ha provocado una sobrecarga de competencia extranjera que ha mermado drásticamente la demanda de sus productos locales.
Los directivos aseguran que esta situación ha llevado a la suspensión de actividades en la planta, generando incertidumbre entre los trabajadores y los proveedores vinculados al sector.



