Cada generación tiene el Max Cady que se merece. O al menos el que le toca en suerte. La novela The Executioners, publicada en 1957 y escrita por John D. MacDonald, escritor afecto a los policiales y los thrillers que en su tiempo supo vender libros como pan caliente, seguramente estaría sepultada en el olvido de no ser por sus dos adaptaciones cinematográficas. Fue el realizador J. Lee Thompson quien llevó la historia a la pantalla por primera vez, en 1962, convirtiendo al personaje interpretado por Robert Mitchum –un exconvicto obsesionado con el abogado que supo ser testigo central en el caso que lo terminó enviando a la prisión– en un ícono de la maldad en el cine. Fanático empedernido de esa película, Martin Scorsese elaboró en 1991 una remake muy exitosa, con Robert De Niro en el rol del violador serial Cady, una adaptación más explícita pero bastante fiel al film original. Treinta y cinco años después, la plataforma Apple TV ofrece una nueva reencarnación del tenebroso cuento; signo de los tiempos, se trata de una miniserie de diez episodios que, manteniendo el esqueleto básico de la novela, se toma varias libertades a la hora de reelaborar sus líneas centrales. Esta vez le llegó el turno a Javier Bardem de ponerse el traje de villano, un Max Cady traumatizado por el pasado pero tan maquiavélico como sus hermanos en la ficción.