Cuando esto que escribo esté publicado, mi médico ya me habrá cambiado la medicación para la presión que me subió en los últimos días. Me tienta la idea de usar mi sistema circulatorio como metáfora del país. Quién puede saber si el país –imaginemos el alma del país- no se mete en el cuerpo de un tipo para expresarse. Un cuerpo que ya tiene sus años, que tuvo épocas mejores y peores, que no se cuidó demasiado, y que viene de casi tres años de filtrar un mundo que se volvió difícil de soportar. Trabajar de más, mucho (y por menos) es apenas uno de los aumentadores de presión. Y quizá tendría que agradecer tener mucho trabajo aunque no me haga vivir mejor que antes cuando no trabajaba tanto.