El Gobierno viene acumulando pasivos —es decir, gastos que registra contablemente, pero cuya cancelación efectiva posterga— con el objetivo de exhibir un mejor resultado fiscal. Según el último informe sobre Ejecución Presupuestaria del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP), esa estrategia le permitió mostrar un superávit primario acumulado de 7,33 billones de pesos durante el primer semestre. Sin embargo, si se contabilizaran los pagos que el Tesoro mantiene pendientes y “barre debajo de la alfombra”, ese excedente se reduciría a apenas 1,73 billones de pesos. Para dimensionar la diferencia, el resultado primario objetivo acordado con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para el período enero-junio era de 6,9 billones.

