Cumbre peronista en La Rioja: discusión por la unidad, dardo de Máximo Kirchner y faltazo de Kicillof

Cuando Máximo Kirchner ingresó ayer a la tarde a la Gobernación riojana, la vieja pelea de 2024 por la presidencia del PJ ya había quedado sepultada. Se rieron, abrazaron y palmearon como si la disputa entre Cristina Kirchner y Ricardo Quintela nunca hubiera existido. “En el peronismo, cuando se discute, se discute fuerte. Siempre fue así y va a seguir siendo así”, acota un dirigente que había visitado el despacho más temprano. Aquella contienda marcó un antes y un después en el vínculo con Axel Kicillof. Fue la primera vez que el gobernador bonaerense, al apoyar a Quintela, desafió públicamente a la exmandataria y brindó señales concretas de iniciar un proyecto autónomo. Por eso, no es casualidad que dos años después fuera uno de los grandes ausentes de la cumbre peronista que tiene lugar este viernes y sábado en La Rioja. El otro faltazo fue el de Sergio Massa. Ambos enviaron emisarios. En medio de la tensión por los armados electorales que enfrentarán a Javier Milei en 2027, Quintela convocó a las distintas vertientes del justicialismo para participar de un homenaje al obispo Enrique Angelelli e intentar acercar posiciones. A 50 años de su asesinato por parte de la última dictadura, la dirigencia recordará la palabra del pastor, que desde los barrios populares convocaba a combatir la “inmoralidad” de quienes “siembran odio y división” y “sofocan la vida del pueblo con monopolios fríos e inhumanos”. Dicen, un poco en chiste y un tanto en serio, que la última obra del beato fue congregar a las facciones del peronismo bajo un mismo techo.