Cada búsqueda en Google, cada compra online, cada desplazamiento con el teléfono en el bolsillo produce datos que alguien recolecta, procesa y vende. Argentina tiene una ley de protección de datos que cumple 25 años y no menciona siquiera la palabra “privacidad”. Mientras el mundo se fragmenta entre tres grandes modelos de gobernanza digital, el país sigue sin actualizar las reglas.