Se critica la decisión de excluir a la autora de un evento, calificándola como una forma de censura por sus declaraciones acerca del genocidio en Gaza.

Varios sectores han manifestado su apoyo a la medida de “desinvitación” tomada contra la escritora, argumentando que sus comentarios sobre el presunto genocidio israelí en la Franja de Gaza resultan inaceptables y fomentan la polarización.

Los críticos sostienen que la acción busca condenar públicamente los discursos que consideran ofensivos, mientras que defensores de la libertad de expresión advierten sobre los peligros de limitar el debate en torno a temas tan delicados.